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ésta obra por cualquier medio o procedimiento. Nah, es broma, aún
no tiene pero como se te ocurra plagiar algo te las verás con mis
abogados. Att: El Autor :)
La
víctima del jacuzzi.
El
joven subinspector tocaba el violín en el despacho y la melodía de
aquella pieza de Luigi Boccherini le sirvió a la inspectora para
encontrarle.
-
Como no abrías cogí la llave de debajo de la maceta. Deberías
cambiarla de sitio.- dijo dejándola en el tercer estante del mueble
que había justo al lado de la puerta.
-
Creo que está bien ahí, nadie pensaría que estuviera en un sitio
tan fácil de adivinar.- guardó el violín en su funda y dobló el
pañuelo que había puesto sobre su hombro para tocar su nuevo violín
sin rayarlo ni hacerse daño.- ¿Qué te trae por aquí?- le hizo un
gesto indicándole que se sentara.
-
Éste caso no me deja dormir, ni comer, ni hacer mis funciones
vitales con total normalidad.
-
Es normal, no llevas más de dos años en el Cuerpo, a mí aún me
pasa en algunas investigaciones.- subió la persiana pues estaban
casi en penumbra, con tan solo una pequeña lámpara que alumbraba
las partituras, todavía sobre la mesa. La luz de la mañana contrajo
sus pupilas iluminando sus profundos ojos azules y haciéndole
parecer más rubio de lo que era.- Repasemos otra vez lo que ya
tenemos...
-
La víctima, Ariadna Fernández, fue hallada por la limpiadora en el
jacuzzi del gimnasio antes de ayer a las 10 de la noche. Murió
ahogada y se han encontrado signos de forcejeo perimortem.
-
Han pasado - cogió el reloj de pulsera del segundo cajón.- un día
y once horas desde que la encontraron. ¿Ya son las nueve?
Ella
asintió y se pasó la mano por su pelo negro ligeramente ondulado.
-
Bien, pues vamos a comisaría y seguimos hablando por el camino.-
dijo el subinspector Sergi Coll.
Ella
le miró sobresaltada abriendo sus ojos verde aceituna
-¿Hoy
es lunes? - miró el calendario en su smartphone y comprobó que era
domingo. Suspiró aliviada.- Sergi, vuelve a La Tierra, es domingo
veinte de Septiembre, no lunes. ¡Qué susto me has dado!.- exclamó con su característico acento andaluz pues era de Almería y aunque había estado viviendo varios años fuera de Andalucía no había perdido su acento.
Fueron
a desayunar a la cafetería a la que solían acudir y luego
decidieron ir a hacerle unas cuantas preguntas al ex novio de la
víctima, de manera extraoficial.
Esteban
de Salvà vivía en Carrer d'Aragó número treinta y cuatro,
vivienda que había compartido con Ariadna hasta su ruptura. Según
había dicho la familia podría tener un móvil para asesinarla ya
que no habían terminado demasiado bien y él era conocido por sus
incontrolables arranques de violencia. De hecho, tenía antecedentes
leves por agresión.
Fue
la inspectora Arantxa la que tocó al timbre. Se escuchó el ruido de
la mirilla y sin preguntar quién era abrió inmediatamente, al
parecer no había visto al subinspector.
-
Hola guapa, ¿que necesitas de mí? - la inspectora tuvo que
contenerse de darle una mala respuesta. El susodicho apestaba a
alcohol y llevaba un viejo pantalón de deporte. No llevaba camiseta
y tenía tatuado en su sudoroso y musculado cuerpo (tal vez por el
consumo de esteroides pues parecía un culturista) una serpiente de
un horrible color verde.
Sergi
llamó la atención de Esteban y le enseñó la placa.
-
Ya sabes por lo que venimos.
El
sospechoso intentó cerrar la puerta pero la inspectora actuó con la
rapidez digna de una agente joven recién salida de la academia y le
propinó un golpe en la nariz aturdiéndole y poniéndole las
esposas seguidamente.
Lo
sentaron en un sillón. La casa estaba hecha un desastre, sucia y
desordenada. "¿No le llamará la atención el presidente de la
comunidad? Con tanta basura los vecinos tienen que quejarse?"
pensó la inspectora
-
Empezaremos con unas preguntas sencillas: ¿Dónde estabas el viernes
dieciocho de nueve a doce de la noche?- preguntó Sergi mientras
paseaba nerviosamente de un lado al otro del salón. Era un maniático
del orden y la limpieza y estar en ese lugar no le agradaba.
-
Estaba aquí en casa, viendo ese programa de lucha que echan en el
canal de pago. Pedí una pizza sobre las diez a la pizzería de la
esquina, ellos pueden corroborarlo.
-
Eso no lo justifica, perfectamente podrías haberla pedido mientras
volvías en coche y luego recogerla. Aunque lo tendremos en cuenta.
-
Miren, yo no la maté, palabra, desde que me dejó soy un desastre,
no soy el hombre que solía ser.- “¿Desastre? No hace falta que lo
jures” se dijo Sergi.
-
¿Tienes alguna sospecha de alguien que tuviera algún motivo para
matarla?- preguntó Arantxa.
-
Ni idea, lo dejamos hace un mes y desde entonces no he vuelto a
hablar con ella.
-
Eso no es totalmente cierto.- dijo el subinspector interrumpiéndole.-
Hemos encontrado unos mensajes tuyos en su teléfono y el último se
lo mandaste esta semana.
-
Y si cualquier juez ve los más recientes no dudará en meterte entre
rejas una buena temporada. Le dices cosas bastante feas, Esteban.
-
Está bien, sí le mande algunos mensajes y he de admitir que no son
demasiado ortodoxos pero ya he dicho que estaba desesperado. Me
habían llegado rumores diciendo que estaba con su profesor de
natación, de hecho, por culpa de ese pájaro lo dejamos. No hacía
más que ligar con ella.
Le
preguntaron por él y apuntaron su nombre: Joaquím Rubí. Al parecer
la víctima se había apuntado a dar clases de natación a principios
de junio e iba lunes y viernes de siete a nueve. Él monitor estaba
casado y no tenía más de treinta y cinco años, según Esteban era
algo mayor que Ariadna que tenía treinta y dos pero no mucho más.
Les
dieron las doce y tras comprobar el encargo en la pizzería que hizo
de Salvà, como era su día libre y el gimnasio donde trabajaba
Joaquím estaría cerrado decidieron seguir con la investigación al
día siguiente.
El
calor del mediodía seguía siendo insoportable, aunque según los
informes meteorológicos vendrían chubascos que relajarían las
temperaturas en la siguiente semana. Pensó que pasaría la tarde en
casa con su nuevo violín y que tal vez, más tarde, saldría a dar
un paseo por la playa al anochecer.
La
inspectora estuvo gran parte de la tarde con sus amigas y luego
volvió a casa a reanudar su novela, la cuarta que escribía. Había
empezado a los catorce años y vio publicada su primera novela a los
dieciocho, paralelamente escribía algunas historias cortas en un
blog de Internet durante su adolescencia. Al terminar su carrera ya
había publicado otra y estaba a medias con la tercera. Era algo a lo
que dedicaba sus ratos libres pero a lo que ponía todo su empeño.
Su compañero no sabía nada de esto, tan solo lo sabían aquellas
personas cercanas que le habían visto escribiendo o que habían
reconocido su nombre en los escaparates de las librerías.
Una
vez en comisaría Sergi y Arantxa reunieron a Carmen, Manuel y
Rodrigo, los otros agentes del caso. La primera era la mejor amiga de
la inspectora, habían estado juntas en la academia de policía y
ahora estaban en la misma brigada. Carmen Berenguer era oficial de
policía pues no se había examinado de la escala ejecutiva como su
amiga y se dedicaba a hacer retratos a mano o robots según le
describían los testigos. Tenía el pelo largo, muy ondulado y
castaño y sus ojos eran del color del mar; Manuel Gómez era
inspector, tenía cuarenta y siete años. Era el compañero de Carmen
y se le daba muy bien la informática, de hecho había estudiado esa
carrera. Era algo regordete y tenía unas entradas bastante
pronunciadas. Pero era muy bromista y simpático; El último, Rodrigo
Verdejo ,era subinspector, casado y desde hacía seis meses también
era padre de una niña. Era ocho años mayor que Sergi que tenía
veintiocho y era alto y de constitución media. Sus ojos eran marrón
chocolate y su pelo era rubio ceniza. Su compañero, Daniel Puig
estaba de baja por enfermedad, concretamente una neumonía, pero
avanzaba favorablemente.
Les
contaron lo que habían hablado con Esteban y organizaron lo que cada
uno haría, ellos dos irían a buscar al monitor de natación, Carmen
y Manuel irían a hablar con el forense, Andrés Martí por si había
encontrado algo más en el cadáver. Verdejo redactaría el informe
en comisaría.
Cuando
llegaron al laboratorio Andrés estaba ocupado con una autopsia pero
terminó en seguida. Saludó a los dos agentes y les condujo hasta el
depósito dónde estaba la víctima. Al llegar hasta ella cogió unos
papeles que colgaban de su camilla.
-
No hay nada fuera de lo común en la sangre. Era una mujer sana y no
consumía ningún tipo de sustancia ni tampoco le fue suministrado
nada anormal antes de la muerte.- pasó la página.- En sus uñas
había restos de piel del agresor. Lo estamos analizando para ver si
corresponde a un hombre o una mujer. Seguramente sea lo primero pues
el asesino debía tener mucha fuerza para hacerle esas heridas,
aunque no descarto que sea una mujer fuerte y muy enfadada.-dijo ésto
mirando a su novia, Carmen, con la que había discutido
acaloradamente el fin de semana anterior y casi costó su ruptura,
aunque ya lo habían arreglado
-
¿Cuándo lo sabrás con certeza?- preguntó Manuel mirando su nuevo
reloj, que marcaba las diez.
-
Esta tarde ya estarán todos los resultados.- Andrés era un chico
joven, de la misma edad que Sergi, su mejor amigo. Era moreno y alto,
risueño y muy peculiar pero muy bueno en su trabajo pese a que
llevara poco ejerciendo como forense.
El
gimnasio en el que trabajaba Joaquím Rubí estaba situado en la
villa olímpica. Tenía una piscina interior aclimatada bastante
grande, tal vez olímpica, con ocho calles. La inspectora se fijo que
tenía el mismo emblema que en el que encontraron a Ariadna, y de
hecho eran prácticamente iguales solo que aquel poseía una piscina
de solo cuatro calles y el resto de las instalaciones eran menos
avanzadas. “Éste debe de ser el gimnasio para gente de clase más
alta” se dijo el subinspector.
Una
mujer joven de entre veinte y treinta años, rubia (tal vez tintada),
de ojos marrones y muy maquillada, vestida con una minifalda
demasiado ajustada atendía tras el mostrador. Sergi se quedó
mirando descaradamente a su escote pues llevaba algunos botones de
más desabrochados. La inspectora, que se dio cuenta de ésto le
propinó un codazo a su compañero en las costillas.
-
Tampoco es tan guapa. ¿Tu has visto cuanto maquillaje lleva
puesto?.- le susurró.
-
Si no puedo mirarle a la cara tendré que mirar a otro sitio, las
oculta menos que su rostro.- le dijo en respuesta. Ella le lanzó una
mirada fulminante.- Vale, tienes razón, no es ético.
La
chica colgó el teléfono y les señaló que se acercaran.
-
Hola, soy el subinspector Sergi Coll y ella es mi compañera, la
inspectora Arantxa García.- dijo mostrándole la placa.- Buscamos a
Joaquím Rubí para hacerle algunas preguntas relacionadas con el
asesinato de Ariadna Fernández. ¿Está aquí?
-
Yo soy Bárbara Dòria, encantada .-dijo tendiéndole la mano al
subinspector muy sonriente. Arantxa arqueó la ceja.- Sí, está. En
seguida le aviso.
Tuvieron
que esperar unos minutos. Mientras Sergi le susurró al oído:
-
No te pongas celosa, me gustan las mujeres con los ojos verdes como
los tuyos.- Ella se sonrojó levemente de forma casi imperceptible
pero sentía que le ardían las mejillas.
Bárbara
les dijo que pasaran hasta la calle ocho.
Entraron
cada uno por su vestuario pues así lo regían las normas y se
encontraron nuevamente en la sala de la piscina. De la calle seis
emergió un joven atlético y de anchas espaldas, moreno y de ojos
grises. Se presentó como Joaquím Rubí i Torras y salió del agua
por la escalera de la calle ocho. Ésta vez la que quedó hipnotizada
fue la inspectora. Sergi garraspeó forzosamente.
-
Joaquím, nos gustaría saber dónde estuviste el viernes de nueve a
doce de la noche.
-
Terminé de dar clases de natación sobre las nueve en el gimnasio
del Raval como de costumbre y luego me fui a casa con mi mujer,
Diana.- dijo quitándose el gorro y dejando al descubierto su pelo
negro y rizado.- Pueden preguntarle a ella si lo desean.
-
¿Sobre que hora llegaste?
-
Tardé media hora en llegar porque había algo de atasco. Aunque mi
mujer también trabaja y llegó a casa una hora después.
Los
agentes se miraron
-
Lo siento, pero tu coartada no es totalmente válida, hay un lapso de
una hora y media en la que podrías haber asesinado a la joven sin
que nadie se enterara.
-
No le hubiera hecho daño jamás, le tenía mucho aprecio, era una
buena amiga. Además si quieren hacer una acusación seria tendrán
que seguir hablándolo con mi abogado. Si me disculpan, tengo una
clase que dar.
Se
puso de nuevo el gorro y se zambulló en el agua, nadó ágilmente
hasta un grupo de mujeres sesentonas que le esperaban ansiosas con
sus bañadores apretados y sus gorros de colores. Arantxa le siguió
con la mirada.
-
¿Tú puedes y yo no? No es justo.- se quejó su compañero.
-
No te pongas celoso, no me gusta el cuerpo de los nadadores,
demasiado anchos de espalda. Me gustan más los hombres con un cuerpo
como el tuyo, musculado pero no en exceso.- dijo haciéndole el paso
y guiñándole un ojo. “Cualquiera que nos oiga creería que hay
algo entre nosotros” pensó luego para sí.
Regresaron
a comisaría e hicieron algunos informes que tenían pendientes. La
inspectora le contó al comisario, Rafael Castell, lo sucedido con el
ex novio de la víctima y el monitor de natación a lo que este
respondió que le traerían a él y a su esposa Diana a comisaría
para interrogarles por separado pues si no había querido seguir
hablando algo ocultaba.
Tras
el descanso para comer, recibieron una llamada de Andrés diciendo
que los resultados ya estaban y que se pasaría por comisaría
alrededor de las cuatro.
Justo
cuando el reloj que había sobre la puerta de la sala de homicidios
marcó las cuatro Andrés apareció con los informes. Avisaron a
Castell y se reunieron en la sala de juntas.
-
Éstos son los resultados. Como os dije, no se encontraron sustancias
anormales en la víctima. La piel que había bajo sus uñas pertenece
a una mujer y observando las heridas de su cuerpo concuerda, pues las
manos que le cogieron del cuello para ahogarla eran pequeñas. El
perfil de la asesina corresponde por tanto a una mujer fuerte con
magulladuras recientes en los brazos y cara.
-
¿Una mujer?- preguntó Rodrigo extrañado.
-
Cabe la posibilidad de que le ayudara alguien mas fuerte, un varón
de pelo oscuro y rizado pues se hallaron cabellos así en el agua
aunque supuestamente el jacuzzi se limpia con cada nuevo turno y en
el de la noche sólo se metió ella.- añadió Carmen.
-
Exacto.
-
Muchas gracias Martí.- dijo el comisario poniéndose en pie y
remangándose las mangas de la camisa.- Del interrogatorio de mañana
a Rubí i Torras y su mujer depende la investigación. Va a traer
buenos abogados así que tenéis que ponerle sutilmente contra las
cuerdas, hacer que se contradiga.
-
¿Sospecha que sea culpable, Rafael?
-
Es muy probable. Su comportamiento reservado, el hecho de que sea
conocido por sus líos de faldas. ¿Recordáis el caso de la mujer
del conserje? Él era el hombre que se acostó con ella y por eso
casi la mata su marido. Ahora es distinto, él está casado y tal vez
a su mujer, Diana Villa, famosa nadadora catalana, no le haya gustado
la idea de que siguiera tonteando con otras mujeres.
-
Ella podría tener la fuerza suficiente, a los nadadores se les
desarrollan mucho los músculos dorsales y los brazos.- añadió
Andrés.- Tal vez les pillara in fraganti.
-
Bien hecho muchachos, ahora terminar esos papeles y marchaos a casa,
no hay más que podáis hacer hoy y mañana os necesito con la mente
despejada.
Sobre
las cinco terminaron lo que tenían que hacer y se marcharon cada uno
a su casa, excepto Sergi y Arantxa.
-
Antes de que te vayas quisiera proponerte una cosa.- dijo el
inspector Coll despertando su curiosidad.- He encontrado una cala muy
bonita y rica en caracolas y cantos rodados que tiene una cosa muy
característica, un pedazo de la proa1 de un antiguo barco
inglés, creo que es de principios del siglo XIX.
-
¿De veras? ¿Cómo lo sabes?- le preguntó entusiasmada.
-
Me informé sobre esos barcos desde que me dijiste que te habías
leído todos los libros de la serie Aubrey–Maturin de
Patrick O´Brian. Leí que un navío llamado Success había
encallado en aguas cercanas y que la corriente había arrastrado sus
restos hasta la orilla muy cerca de Barcelona. Si ese trozo que he
encontrado le pertenece sería un gran descubrimiento y me gustaría
que me acompañases a verificarlo.
Arantxa
tuvo que contenerse de lanzarse a sus brazos por la emoción y
preguntó intentando disimular su alegría:
-
¿Está muy lejos? Podríamos ir ahora si no tienes nada que hacer.
Tras
una hora y media de trayecto en la moto del subinspector por las
carreteras más antiguas y con más curvas de toda la Costa Brava
llegaron hasta una cala oculta por los pinos. Era un lugar de
naturaleza virgen, que había pasado desapercibido a los hombres
muchos años, incluso siglos. El agua era cristalina y pequeños
cangrejos se escondían entre las rocas. En los árboles se
escuchaban trinos de diferentes aves y se podía oír el zumbido de
las ajetreadas abejas en un panal escondido entre la maleza.
-
Ésto es un paraíso... ¿Desde cuando lo conoces? - preguntó
asombrada.
-
Siempre me ha gustado estar solo cuando necesitaba pensar, un día
decidí dar una vuelta en moto para despejar mi mente y tomé sin
saber porqué un viejo camino desconociéndo a donde llevaba. A mitad del
trayecto paré a estirar las piernas y andando hacia el mar llegué a
este lugar. Cuando leí lo del Success recordé que este sitio
no había sido visto por nadie más que yo en mucho tiempo ya que si
lo hubiera sido esta cala estaría tan solicitada como el resto de
las playas de la zona. Decidí investigar a fondo la playa y descubrí
un trozo de madera enterrado en la arena bajo aquellos arbustos,
escavé un poco, arranqué algunas plantas y descubrí ésto.-
levantó unas ramas dejando al descubierto un trozo del bauprés2
con algunos viejos estayes3 y gran parte de la proa
de un navío.
-
¿Por el tamaño qué tipo de barco era: una corbeta, un bergantín?
Es muy grande para ser de una goleta.- se agachó para examinarlo más
de cerca.
-
Es una corbeta, era una corbeta británica. Se dice que
participó en la gran batalla del Nilo.
-
Si avisáramos a alguien esta cala ya no sería nuestro secreto y
muchos fanáticos vendrían a buscar el resto del barco. Sería una
pena.
-
¿Qué barco? ¿Qué cala? No se de que me hablas.
Ella
le sonrió.
- Será mejor que nos vayamos, se está haciendo de noche.- añadió Arantxa tras relajarse un rato sentada en el rompeolas con el vaquero remangado dejando que el agua mojara sus pies.- Mil gracias Sergi, no sabes la ilusión que me hace.
-
Gracias a tí por comprometerte a guardar el secreto.- dijo
poniéndose en pie y tendiéndole la mano para ayudarle.
1
Proa: parte delantera de un barco
2
Bauprés: Palo grueso que sale de proa con la inclinación de
30º a 50º que hace firmes los estayes del palo trinquete. Sobre él
se monta el botalón y el tormentín.
3
Estay: cabo que sujeta velas y palos.
A
la mañana siguiente se levantó más cansada que de costumbre. Tuvo
que encender la cafetera tras varias semanas sin usarla ya que un
vaso de leche le bastaba para espabilarse habitualmente. Pensó que
tal vez las tres horas en total de viaje en moto por un terreno no
muy recto le habían pasado factura.
Cuando
llegó a comisaría vio que, sin embargo, su compañero estaba más
fresco que una rosa.
-¿Preparada
para conseguir una confesión?- preguntó frotándose las manos. Ella
bostezó en respuesta.
-
Como el comisario se entere que estas cansada por mi culpa me mata.
Intenta no bostezar delante suya.- no pudo seguir hablando porque se
le contagió el bostezo.
Justo
en ese momento Rafael Castell salió de su despacho
-
Dije que descansarais y por lo que veo ayer saliste de fiesta
¿verdad Coll?- dijo Castell.- No, no te escuses que nos conocemos.
Diana Villa y Joaquím están al llegar, vendrán por separado.
Vosotros dos os ocuparéis de la mujer. Carmen y Gómez hablarán con
el monitor de natación.
A
las diez y media de la mañana llegó Diana. Era una mujer alta y
fuerte, puesto que era nadadora profesional, podría decirse que
pelirroja y con los ojos claros. Llevaba un vestido de lunares fresco
y veraniego y unos zapatos de tacón rojos como el vestido. Fue
conducida hasta la sala de interrogatorios número tres.
La
hicieron esperar ,como era la costumbre en comisaría, media hora.
Luego, entraron los dos agentes.
Se
sentaron enfrente de ella.
-
Diana Villa Tascón, treinta y tres años, esposa de Joaquím Rubí i
Torres y como él nadadora profesional, sólo que con más fama. ¿Me
equivoco en algo?- comenzó el subinspector.
-
En la forma de hablar conmigo, citarme en comisaría y meterme en la
sala de interrogatorios. Ésto perjudica mi fama, necesito a mi
abogado. No ha venido aún porque pensé que me entrevistarían en
una de esas salas con sillones y no aquí como a los criminales.
-
Baje esos humos, Villa.- dijo Sergi cerrando la carpeta y
entrelazando los dedos.- Es usted, con todo el respeto, una nadadora
de fama media-baja. Nadie le pide autógrafos, ni tampoco es la mejor
de su campo. Además, a su edad...- continuó antes de que le
cortara- Si no es culpable de nada podrá irse y nadie se enterará
de que ha estado aquí.
-
Todo lo que aquí se diga es confidencial.- añadió la inspectora.-
Así que, relajese, no se le está culpando de nada.
-
Está bien, continúen...
Joaquím
Torres estaba desde hacía veinte minutos en la sala de
interrogatorios número dos. Manuel y Carmen entraron diez minutos
después y Rodri se quedó en la habitación de al lado desde dónde
los agentes observaban sin ser vistos a través de los cristales que
desde la sala de interrogatorios parecía un espejo. En el lugar
donde estaba podía atender tanto a Joaquím como a Diana.
El
abogado de la nadadora entró en ese momento al igual que el de Rubí.
-
Joaquím Rubí i Torras, soy el inspector Manuel Gómez y ella es mi
compañera Carmen Berenguer. No estuvo usted demasiado colaborativo
cuando nuestros compañeros fueron a hablar con usted.
-
No nos mienta ¿Cuál era su verdadera relación con Ariadna
Fernández?- añadió Carmen
-
No digas nada.- le aconsejó su abogado en voz baja.
-
Es un secreto a voces, encontramos cabello como el suyo en el jacuzzi
donde estaba la víctima. Y estoy seguro que si hacemos una prueba de
ADN con un cabello que usted nos dé ahora comprobaremos que estuvo
con ella.
-
¿Sabes que pienso? Que ella te amenazó con contárselo a tu esposa y
tu la mataste.- Carmen sabía perfectamente que era una asesina lo
que estaban buscando pero le dijo eso para presionarle.- Por eso
tenía esos arañazos y golpes, al intentar defenderse también te
magulló, nuestros compañeros vieron que tenía algunas pequeñas
heridas en el brazo.
-
¡Yo no la maté!- estalló a pesar de las recomendaciones de su
abogado.- Sí, eramos amantes pero ella no iba a decírselo a mi
mujer, conocía su mal genio. Y respecto a los arañazos me los hice
contra el borde de la piscina.
Gómez
le hizo un gesto al espejo que Rodrigo comprendió. Significaba que
decía la verdad, él era inocente y que, por tanto tenían que
conseguir la confesión de Diana Villa. Transmitió ese mensaje a la
inspectora por el pinganillo
-
Señora Villa, su marido acaba de inculparla.- mintió.- Ya sabemos
lo que pasó, están preparando el furgón para llevársela.
-
Se enteró que su libertino esposo le había estado engañando con
ella y que aquella noche se habían citado en el jacuzzi, así que
abandonó antes su entrenamiento alegando que se encontraba mal y fue hasta el lugar de la cita.- añadió Sergi.
-
Los técnicos nos comunicaron que había restos de piel de mujer bajo
las uñas de la víctima. Lo que quiere decir que esos moratones se
los había causado una mujer bastante fuerte.- automáticamente Diana
Villa escondió su mano ,que tenía una tirita, bajo la mesa. El plan
de la inspectora estaba funcionando.
-
No permitiré que hagan estas acusaciones hacia mi cliente.- dijo el
abogado de Diana.
-
Señora, si es usted inocente no le molestará que le hagamos una
prueba para comparar la piel encontrada con la suya ¿verdad?
Él
abogado no supo aconsejarla a tiempo.
-
¡Se lo merecía! ¡Maldita perra, arruinó mi matrimonio! Esperé
hasta que mi marido terminara de sobarla y la maté. No se lo
esperaba. Apreté con toda mi fuerza mientras ella gritaba pidiendo auxilio a Joaquím, pero él ya no estaba, ni nadie más podía oírla.- una sonrisa diabólica se le dibujó en su rostro. Arantxa
miró al espejo buscando la respuesta de Verdejo.
-
El comisario estaba aquí conmigo, acaba de ir a avisar.
Diana
fue arrestada y llevada hasta el calabozo. Al día siguiente sería trasladada con el resto de detenidos.
Como
era costumbre tras resolver un caso entre los de la brigada de
homicidios se fueron a tomar algo juntos.
-
Es el caso que hemos resuelto mas rápido.- dijo Carmen.- Hemos hecho
un buen trabajo.
-
En especial vosotros dos, habéis conseguido la confesión de Diana
Villa.- Gómez alzó la copa.- propongo un brindis por Sergi y
Arantxa.
-
En realidad fue ella sola, yo solo colaboré .- dijo levantando
también su copa.- por la inspectora.
-
No, no es justo, todos hemos colaborado. Sin vuestra ayuda no lo
hubiera hecho. Brindo por que sigamos resolviendo crímenes tan bien
como hasta ahora.
Todos
alzaron sus copas y brindaron por ello.
FIN
A.G.A.


